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Una balsa, una plaza pública y un jardín

Una balsa, una plaza pública y un jardín

Articulo publicado en Infolinea en febrero de 2011, con motivo del final de obras de remodelación del jardín de Los Patos

Por José Baños. Con motivo de las obras de remodelación del Jardín de los Patos, dirigida por la arquitecta municipal Sonia Bedetti, se han realizado las excavaciones arqueológicas preceptivas sobre una superficie de 373 m. de un total de 900, dirigidas por los arqueólogos José Baños, Eduardo López y la participación de Ginés José Muñoz y el dibujante Pedro Ruiz, del Ayuntamiento de Alhama, y la colaboración de la empresa Pavasal.

Jardín del Almirante Bastarreche en el año 1967. Foto Ayuntamiento Alhama

Jardín del Almirante Bastarreche en el año 1967. Foto Ayuntamiento Alhama

El interés de la zona venía dado por las referencias documentales sobre la existencia de una balsa o estanque que recogía las aguas procedentes de los Baños, las cuales serían evacuadas por la galería subterránea documentada en varios tramos, que bajaba por la acera derecha de la calle de la Feria desde las instalaciones balnearias.

Detalle del ancla y de la medalla al mérito del trabajo, tras las excavaciones arqueológicas. Motivo decorativo de cantos rodados, blancos y negros, sobre argamasa de cemento.
La descripción más antigua que conocemos de los baños en el siglo XIII es de Al-Qazwini y se refiere a los Baños de Hamma Bi´Laqwar “a diez millas de la capital (30 km), con recintos abovedados para hombres y mujeres y el manantial nacía en el de aquellos con tanta agua que después de cubrir las necesidades de los bañistas podía regar los campos de la alquería”. Esta referencia hay que ponerla en relación con la cita del médico de la villa y luego director del Balneario, D. José María del Castillo, quien en 1845, en su descripción de los antiguos Baños escribía: “Las aguas minerales tienen su nacimiento en la base del peñón del Castillo, (…). Las sobrantes son despedidas por una cañería subterránea fuera de la población a una distancia de 114 varas (vara castellana 83,59 cm. o sea una distancia de unos 92,78 m) y depositadas en dos grandes estanques, son de dominio particular y se aprovechan para los riegos (…)”. En ambos casos se está refiriendo a una estructura hidráulica antigua que seguía en uso a pesar del paso de los siglos.

Consideramos por tanto que, tanto las distancias referidas como el trazado y dirección de la galería subterránea que se iniciaba en los Baños, coincidían en la salida de las aguas a un espacio que, con una enigmática forma rectangular, se había convertido en plaza pública a finales del siglo XIX. A partir de entonces fue evolucionando como espacio público hasta el actual Jardín de los Patos. En las Actas Capitulares Municipales de 1883, se reflejan datos de gran interés relacionados con esa balsa o estanque “donde se depositan las aguas del Baño y Balsa Nueva situada en la calle de Los Olmos, (antes de las Acacias, después de Simón García y ahora de la Feria) por ser contraria al ornato de la población y también a la salubridad pública por las mismas pestilencias que de ella se desprenden…” y se añade que “..el terreno que ha de quedar por razón de inutilizar la balsa cedida se ha de dedicar a paseo público o a otro objeto de ornato…”;
Si confirmamos este planteamiento, la balsa se colmataría a finales del siglo XIX y nacía así, un nuevo espacio público, la plaza del pueblo o del mercado, junto a la calle de los Olmos que pronto acogería el mercado semanal de loza y quincallas. Con la construcción del nuevo teatro en el año 1923, se ampliaban los servicios con una nueva fuente pública de cuatro caños, construida al año siguiente y promovida, al igual que la de la Concepción, por el industrial alhameño que había hecho fortuna en Cuba, D. Lorenzo Rubio. En las excavaciones realizadas se ha documentado parte de la canalización cerámica que bajaba soterrada desde la Fuente del Caño por actual calle de la Feria hasta el centro del Jardín y otras canalizaciones de los siglos XVIII y XIX recuperados bajo los pavimentos.

La Plaza del Mercado, Plaza del Generalísimo, Jardín de Bastarreche y Jardín de Los Patos
La Plaza del Mercado, junto a la calle del insigne profesor D. Simón García García, pasaría a denominarse del Generalísimo en el año 1939 pero seguía albergando la vida social de la villa: paseos, reuniones, noviazgos, taxis, juegos, de los bailes, etc., hasta la construcción del jardín en el año 1952. A finales de este año finalizarían las obras que se venían llevando a cabo durante los dos últimos años anteriores para convertirse en el primer Jardín de Alhama, concebido con ese concepto y que pasaría a denominarse, Jardín de Bastarreche junto a la Avenida con el mismo nombre.
El nombre de la avenida que, actualmente comienza en el cruce del centro urbano hacia la carretera de Cartagena, se puso en honor del Excmo. Sr. D. Francisco Bastarreche y Díaz de Bulnes (1882-1962), cuya vinculación a Alhama de Murcia surge en 1952, cuando el alcalde de la villa, D. Constantino López Méndez realizó diversas gestiones para que Alhama fuera uno de los primeros pueblos de la Región en tener agua corriente.

Como reconocimiento a este hecho, el alcalde propuso la realización de un jardín con una fuente principal con una columna central coronada por el busto del Almirante (en piedra, el actual de bronce fue realizado por Amando Fundiciones y se realizó hace unos años por haber caído el anterior accidentalmente) y, decorada con motivos marinos como los caballitos de mar, el ancla y las veneras que sirven de vasos receptores para su funcionamiento.
Todo el conjunto en piedra fue tallado por la familia Provencio siguiendo el modelo diseñado por D. Constantino, y fue inaugurado el Jardín el 11 de Noviembre de 1952.
Junto a la fuente y en tres zonas escalonadas se han documentado los pavimentos de argamasa de cemento con motivos decorativos de cantos rodados en los espacios centrales del Jardín. El espacio central del Jardín se articula en dos rectángulos; el primero se inicia junto a la Fuente, y el motivo es la medalla al mérito al trabajo de la época, rodeada por una corona de hojas de roble a modo de homenaje y reconocimiento. En el espacio rectangular contiguo, el motivo realizado en el centro es un gran ancla en clara alusión a la marina, cuerpo al que pertenecía el homenajeado Bastarreche. En un tercer espacio se ubicaba el antiguo escudo de Alhama.
Los materiales empleados en ambos motivos son cantos rodados de piedra negra y blanca colocados mediante la técnica musivaria y utilizando una base de argamasa de cemento y arena.
El valor cultural viene determinado, por tanto, como testimonio histórico del origen de un espacio que se había transformado de una plaza pública diáfana y espacialmente libre, la antigua Plaza del Teatro, en un jardín de inspiración clásica con dos filas de columnas laterales dejando en el centro la fuente principal dedicada al almirante Bastarreche según el diseño del entonces Alcalde de Alhama, D. Constantino López Méndez, sin duda haciendo gala de los conocimientos que adquirió en sus estudios de la Escuela de Pintura y Escultura de San Fernando de Madrid, donde le concedieron la medalla de honor de dicha escuela. Llevó a cabo la supervisión directa de la obra con el maestro de ejecución de la misma D. José Martinez López, El Mirlo, que llevaba a su cargo un grupo de trabajadores entre los que se encontraban su hijo Perfecto, el Moreno y su hermano Pedro o Pedro Provencio, el Trinca, entre otros, los cuales, en aquellos años llevaban a cabo

diversas obras para el Ayuntamiento.

Todos los restos arqueológicos, históricos y geológicos han sido protegidos y conservados in situ con la metodología adecuada que asegure su conservación.

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