Martes , 17 julio 2018
Último Momento

La prosa poética y la fotografía se aúnan en “El eterno femenino” de Pedro Pablo Díaz Espadas

Pedro Pablo Díaz Espadas vive en un universo paralelo”. Estas fueron las primeras palabras de la presentación del escritor y fotógrafo, por Carmen Martínez, en el acto de la exposición de fotografías “El eterno femenino” en el Museo Arqueológico de Los Baños el jueves 3 de julio.

Contó con la lectura de algunos de sus escritos por Águeda Cerón y Patricia Cayuela con el fondo de los acordes de la guitarra de Juan Díaz.

Así, literatura y fotografía se aunaban en una tarde que transcurrió entre amigos y sin sobresaltos.

Pedro Pablo da y nosotros recibimos. Se empeña en centrar toda su atención en nosotros, en nuestro mundo interior, en aquello que nos atormenta o nos salva. La soledad es protagonista en toda su obra. Esa soledad que nos acompaña a todos, pero que él acaricia y resuelve con bellas metáforas o espectaculares imágenes que nos atrapan”, resaltaba Carmen.

Y si, primero nos regaló sus prosa poética y sus metáforas, esa que escuchamos en la sala abovedada y que de vez en cuando se deja caer por el periódico Línea Local a través de sus colaboraciones; y después llegaron las imágenes, esas fotografías de mujeres, a veces sosegadas, a veces atormentadas, siempre inquietantes.

Son 25 retratos femeninos de los que cuenta “cada una tiene un significado, unas son simbólicas y otras parecen más realistas”. Expresó además que tenían influencias cinematográficas y de la literatura.

Esta exposición se podrá visitar hasta el 6 de septiembre y cuenta con el apoyo del Ayuntamiento de Alhama y así lo resaltó la edil de Cultura y Patrimonio, Carmen Mª Rodríguez, en la presentación de la lectura de su prosa y en la sala de exposiciones, después.

Sobre Pedro Pablo Díaz Espadas

por Carmen Martínez Aledo

Pedro Pablo Díaz Espadas vive en un universo paralelo. Sólo hay que conocerle un poco para darse cuenta de ello. Yo tengo la suerte, el placer y el privilegio de conocerle toda la vida. Nunca hemos andado por los mismos senderos ni hemos ido de la mano, pero su presencia es constante en mi vida.

Lo conocí en los albores de mi juventud, hace más de dos décadas. En aquellos años de risas, ilusión y esperanzas trabajando en el estudio fotográfico de mi primo, Salvador García. Él iba allí con sus fotografías. Con aquella Pentax trasnochada a positivar las imágenes que plasmaba en sus carretes, preferiblemente en blanco y negro y de 400 asas. Pero él nunca ha necesitado grandes máquinas para hacer grandes obras. Su visión, su capacidad de captar la belleza, le ha sido suficiente.

Muchas veces le acompañaba su madre. Su eterna compañera y primera fan de su trabajo a quien también tuve el placer de conocer.

Primero lo conocí como fotógrafo. Más tarde, el caprichoso destino, me llevó a ser una de las responsables del recién aparecido Línea Local, publicación en la que habilitamos un espacio en el que él nos regalara su prosa poética.

Yo no soy ninguna especialista de nada. Por lo tanto, no voy a pretender analizar su obra. Soy su amiga, por lo que voy a hablares de él con la intención de trasladarles a ustedes quién es Pedro Pablo, convencida de que así, entenderán más su obra.

Les decía al comienzo que Pedro Pablo vive en un universo paralelo y les voy a explicar el por qué.

André Breton, poeta, ensayista y teórico del surrealismo, a la vez que coetáneo de Cartier Bresson, uno de los fotógrafos predilectos de Pedro Pablo, decía que “El inconsciente es la región del intelecto donde el ser humano no objetiva la realidad sino que forma un todo con ella. El arte, en esa esfera, no es representación sino comunicación vial directa del individuo con el todo.”. En otras palabras, la cámara fotográfica hace emerger el inconsciente escondido de la mirada.

Por lo tanto, todo está en la mirada. En la capacidad de mirar, observar y, fundamentalmente, sentir. Pedro Pablo es todo sentimiento. No hay una sola parte de su ser que no sea sensible ante cualquier cosa. Como los niños, todo lo percibe. Como los niños, todo lo siente.

Esa enorme capacidad de captar esa otra realidad atrapó su vida. De tanto sentir, uno puede morir aplastado. Pero la generosidad de Pedro Pablo lo salva trasladando a la fotografía y a la prosa poética ese mundo repleto en el que vive.

Con ello, nos regala un sinfín de sentimientos que la mayoría no somos capaces de ver. Nos recuerda que la auténtica belleza, esa con la que Dios creo al hombre a imagen y semejanza suya, está en nosotros mismos y en el mundo en el que vivimos.

La mayoría de nosotros vivimos en otra realidad no menos asfixiante pero, quizás, demasiado pragmática y materialista. Vivimos en una realidad que nos aleja del ser y, en consecuencia, del amor con mayúsculas. Por ello, cada vez, esta sociedad es más infeliz a pesar de tenerlo todo. Lo material, claro.

La balanza está inclinada dramáticamente hacia nuestra realidad, sin embargo, querer no es tener. Querer es dar y así nos lo recuerda nuestro artista a la menor oportunidad.

Pedro Pablo da y nosotros recibimos. Se empeña en centrar toda su atención en nosotros, en nuestro mundo interior, en aquello que nos atormenta o nos salva. La soledad es protagonista en toda su obra. Esa soledad que nos acompaña a todos, pero que él acaricia y resuelve con bellas metáforas o espectaculares imágenes que nos atrapan.

La tristeza es constante en su obra. Esa tristeza que muchos tapamos con los quehaceres diarios y a la que él le ha encontrado medicina. En todas sus manifestaciones artísticas nos señala el amor como solución a la vida. ¿Qué seria del hombre sin amor? ¿Qué sería de nosotros sin amar ni ser amados? ¿Qué ilusión nos queda si no amamos lo que hacemos? ¿ Qué haríamos sin el amor de nuestra pareja, de nuestros hijos, de nuestros padres, de nuestros hermanos, de nuestros amigos? ¡Qué fácil sería ser feliz si supiéramos amar!

Toda expresión artística conlleva un mensaje. A mi entender, eso es lo que nos comunica Pedro Pablo porque la belleza sin amor no es posible.

Dicho esto, con la esperanza de no haber aburrido y, sobre todo, de haber cumplido las expectativas con las que Pedro Pablo me ha puesto aquí, les invito a que lo escuchen a través de la voz de Águeda Cerón y Patricia Cayuela y con música de fondo de Juan Díaz, para que, después, contemplen sus fotografías, no pretendiéndolas entender, sino dejándose arrastrar por los sentimientos que les provoquen.

Alhama de Murcia 5 de junio de 2014

Deja un Comentario

Tu dirección de email no será publicada. Required fields are marked *

*