Domingo , 23 julio 2017
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Homenaje a Ginés Campos y Manifiesto por la III República en Alhama de Murcia

Homenaje a Ginés Campos y Manifiesto por la III República en Alhama de Murcia

“La conmemoración de la proclamación de la II República Española tiene un doble objetivo: de un lado reivindicar la memoria histórica democrática de nuestro pueblo y de otro, reafirmar la vocación democrático-republicana estrechamente unida al federalismo político y al socialismo”, así se expresaba Ramón Valverde en el acto que tuvo lugar el pasado 23 de abril, cuando se celebró el ya tradicional acto de conmemoración de la República que incluyó el homenaje al alcalde republicano Ginés Campos Gómez.
Organizado por los Grupos Municipales de IU Verdes y Socialista, tuvo lugar en las proximidades del monolito que se erigió en su memoria en el año 2010, tras un acuerdo del Pleno en el que estuvieron de acuerdo todos los grupos políticos.
Este año se realizó un recital poético de Miguel Hernández, coincidiendo con el 75 aniversario de su muerte y los presentadores contextualizaron las poesías recitadas en las distintas épocas del poeta, desde su primera época hasta las escritas durante su estancia en la cárcel.
Recitaron: Antonio Javier, Alicia, Nuria, Chencho, Cristóbal, Ramón y Yolanda.
Antes, Isabel Campos realizó una semblanza de María Teresa León, esposa de Alberti, una mujer que dedicó su vida a la literatura y a la lucha por la cultura y la república.
Por parte de la familia del alcalde republicano, Ginés Campos, fusilado el 3 de abril de 1940, Ginesa Munuera recordó su figura como regidor municipal así como sus valores personales. “También pusieron de manifiesto que él tenía la conciencia tranquila porque no hizo nada malo a nadie y su único delito había sido permanecer fiel a la República, lo que le costó la vida al igual que a otros alcaldes, concejales, maestros, etc. Todos ellos acusados y condenados por rebelión militar por los golpistas.
En el monolito está impresa su última carta, en la que se despide de sus familiares expresando su inocencia, y que si se mantuvo en el Frente Popular fue para que no entrara algún presidente exaltado que pudiera cometer atropellos contra alguien del pueblo, al que tanto había querido”
El acto finalizó con la lectura de un manifiesto reivindicativo de la III República y la ofrenda floral al pie del monolito por parte de la familia, que puso una corona de flores con los colores de la bandera republicana, y cada uno los asistentes, que dejaron claveles rojos.
“Creo que este acto, siempre cargado de emotividad, se está consolidando en Alhama, único pueblo de la Región que tiene un monolito honrando la memoria de un alcalde republicano, víctima de la represión franquista. Cada año aumenta la participación de los jóvenes, prueba evidente de que el sentimiento republicano no es cosa del pasado. Lo que resulta anacrónico y obsoleto, en un estado que se dice democrático, es mantener la Jefatura del Estado con carácter hereditario”, tal como ha contado nuestro columnista Damián Rubio.

MANIFIESTO POR LA REPÚBLICA 2017

Este  año  conmemoramos  el  86º  Aniversario  de  la  Proclamación  de  la  II  República.  Nuestra  obligación moral, científica y política es recordar el papel de los demócratas, del movimiento obrero y de  la  izquierda,  recuperando  la  memoria  histórica  de  rebeldía  política  y  lucha  social  de  nuestros  pueblos.

Es  una  obligación  respecto  al  pasado:  es  el  reconocimiento  de  un  período  de  apertura  democrática, de compromiso social y de voluntad de construir una España próspera y plural.

Pero es también  un  compromiso  respecto  al  presente  y  al  futuro:  es  reivindicar  que  los  valores  que  construyeron España,  siguen siendo plenamente vigentes hoy también.

Antonio  Machado,  fue  uno  de  los  republicanos  que  en  ese  día  de abril del 31  izaron  la  bandera  republicana. Escribe así en un artículo publicado en el 37:

” Fue  un  día  profundamente  alegre  —muchos  que  ya  éramos  viejos  no  recordábamos  otro  más  alegre—, un día maravilloso en que la naturaleza y la historia parecían fundirse para vibrar juntas en el alma  de  los  poetas  y  en  los  labios  de  los  niños.  La  República  había  venido  por  sus  cabales,  de  un  modo  perfecto,  como  resultado  de  unas  elecciones…

Desde  aquel  día  —no  sé  si  vivido  o  soñado—  hasta  el  día  de  hoy,  en  que  vivimos  demasiado  despiertos  y  nada  soñadores,  han  transcurrido  seis  años  repletos  de  realidades…yo  los  resumiría  con  unas  pocas  palabras.

Unos  cuantos  hombres  honrados tuvieron la insólita y genial ocurrencia de legislar atenidos a normas estrictamente morales, de gobernar en el sentido esencial de la historia, que es el del porvenir …”

Han pasado 86 años, pero en el corazón de la ciudadanía, todas las primaveras siguen siendo aquella primavera.

Hoy,  el  pensamiento  republicano  sale  del  ostracismo  al  que  fue  sometido  durante  mucho  tiempo  en  España. Son muchas las gentes que se sienten republicanos y, significativamente, muchos jóvenes.

 

Para nosotros y nosotras, la conmemoración de la proclamación de la II  República Española tiene un doble objetivo:  de  un  lado  reivindicar  la  memoria  histórica  democrática  de  nuestro  pueblo  y  de  otro,  reafirmar  la  vocación  democrático-republicana  estrechamente  unida  al  federalismo  político  y  al  socialismo.                                                                                                  No se trata de una simple nostalgia o de la repetición ritual de consignas desligadas de una práctica  política  real,  sino  la  expresión  de  un  convencimiento  profundo:  en  la  España  de  hoy,  el  régimen  republicano  es  la  mejor  garantía  para  la  defensa  de  los  derechos  y  libertades  democráticas,  instrumento  imprescindible  para  asegurar  el  autogobierno  de  los  diversos  pueblos  que  componen  nuestro  Estado  y  medio  para  superar  los  límites  que  la  economía  capitalista  impone  al  desarrollo  efectivo de los derechos sociales.

La lucha por la República es un modo de materializar nuestro convencimiento por otro mundo posible.

Nuestro compromiso alternativo y transformador, nuestra voluntad de cambiar este sistema, encuentra en el republicanismo una expresión política concreta.

Algunos  pensarán  que  mejor  dejar  las  cosas  como  están,  que  no  merece  la  pena  reformar  la  Constitución   para   tan   pocos   beneficios   prácticos;      ya   que   el   Rey   es   un   figura   meramente   representativa.  Con  el  mismo  argumento  de  comodidad  podríamos  decir  que  las  elecciones  se  celebrasen  cada  ocho  años  o  quizás  sólo  una  vez cada siglo.

Hoy, la democracia vive una crisis profunda. Es preciso evitar el cada día más palpable divorcio entre política y ciudadanía que no solo cuestiona a las instituciones sino a la misma organización democrática de nuestra sociedad. Los conflictos sociales que emergen tienen dificultades para poder ser canalizados y expresados en la actual organización política.  Es preciso establecer un nuevo  renacimiento  de  la  democracia.

Todos los ciudadanos somos iguales, y es por esto, que frente a una monarquía, que siempre se basa en una desigualdad basada en el nacimiento, considerando normal y legítimo que la jefatura de un estado se herede como puede heredarse una finca en La Costera, de padres a hijos; la República es la apuesta por la igualdad y la fraternidad entre los ciudadanos. Es evidente que los escándalos de todo orden que han salpicado últimamente a la Casa Real han contribuido a acrecentar la desafección entre la ciudadanía hacia la persona del rey y su familia, pero no es una cuestión de personas, sino de la institución monárquica en sí, a la que consideramos obsoleta, anacrónica y contraria a los principios de la democracia.    Por  todo  ello,    llamamos  al  conjunto  de  los  hombres  y  mujeres  de  izquierdas,  a  las  y  los  demócratas,  a  defender  la  memoria  -viva  en  tantas  generaciones-  de  los  valores  republicanos,  a  rechazar  las  diversas  maniobras  que  pretenden  denigrar  la  realidad  de  lo  que  fue  la  II  República Española y a propiciar una estrategia común con el objetivo de conquistar la III República.

La III República no es una quimera, no es una utopía. Es una urgente necesidad de regeneración democrática. Y puede ser una realidad, si todos y todas nos unimos y luchamos juntos por conseguirlo.    Sin olvidar las experiencias republicanas del pasado, la III República ha de mirar hacia el futuro.

Son los nuevos tiempos de la Tercera República los que nos aguardan y el tiempo de y para la libertad:  De la libertad y para la libertad.

¡Salud y Tercera República!

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